Mujeres mazahuas producen huertos orgánicos en San Felipe del Progreso

“Cuando yo me despierto, veo mi huerto y como me siento, ora sí, me da muchos ánimos, como que me hace crecer. Pues me da mucho gusto vivir en el campo” expresó Inés Gutiérrez, beneficiará del proyecto hortalizas orgánicas.

El proyecto hortalizas orgánicas implementado por la Fundación “Por Un Campo Productivo” capacita e instruye a mujeres mazahuas en la producción de vegetales orgánicos con el fin de generar en este grupo oportunidades de desarrollo personal y económico.

Es así que, en la comunidad de Calvario del Carmen, en San Felipe del Progreso, la organización se dio a la tarea de seleccionar a un grupo de mujeres mazahuas para integrarlas en procesos de formación y capacitación para promover la autogestión productiva.

Mientras ellas reciben instrucciones de una joven ingeniera agrónoma, retiran con sus manos las malas hierbas, remueven la tierra con el azadón y, casi como acariciándolas, retiran las ramas secas de donde obtendrán las semillas para la próxima siembra.

“Nuestro único objetivo es contribuir al desarrollo sostenible de localidades rurales indígenas que lamentablemente se encuentran en situación de pobreza, marginación y vulnerabilidad al cambio climático”, refirió Alberto Ruiz Ferrer, representante legal de la Fundación “Por Un Campo Productivo”.

La comunidad se ha visto beneficiada al complementar el monocultivo de maíz con fines de autosustento con verduras orgánicas como calabaza, brócoli, col, perejil, cilantro, tomate, cedrón, acelgas, betabel y rábanos, entre otros productos de hortaliza, de los cuales se recogen en promedio al menos tres kilos diarios en cada huerto familiar.

“Desde que llegó la Fundación pues nos ha ayudado mucho y nos ha enseñado, nos han dado capacitaciones, cómo aprender, porque antes era puro cultivo de maíz, pero ahorita, pues, ya estamos cultivando nuestras hortalizas; ahora sí lo cosechamos, lo limpiamos, lo seleccionamos y pues, bien listo, ahora sí, bien limpio para poderlo ya entregarse con el ingeniero, para que él ya lo distribuya y así él nos ayuda a sacar la venta más bien” indicó Inés Gutiérrez.

Los vegetales de la huerta pueden ser consumidos por la propia familia, lo que ayuda a que haya más variedad nutricional, o también se seleccionan algunas verduras y manojos de cilantro y perejil para su comercialización en una tienda de productos orgánicos.

El proyecto de las hortalizas orgánicas de Fundación “Por un Campo Productivo” beneficia de manera directa a 400 mujeres mazahuas, y más de 3 mil beneficiados indirectos.

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