POR LA ESPIRAL

En Europa, el mes de mayo, inició con Francia, España, Italia, Reino Unido y Alemania implementando diversos planes de desescalada de sus respectivas cuarentenas; algunas más severas para la población y para la economía en el caso de Francia, España e Italia así como menos restrictivas (y duraderas) en Reino Unido y Alemania.

Si a principios de abril, el 70% de los casos de contagio y de fallecidos tenía como epicentro al viejo continente, las autoridades sanitarias europeas consideran que se ha logrado aplanar la curva del coronavirus lo que significa tener  -así se argumenta- bajo control la velocidad de transmisión del patógeno.

A partir de entonces el desafío inmediato pasa por levantar la hibernación económica: en Francia, el presidente Emmanuel Macron, originalmente indicó la fecha del 24 de julio para levantar el decreto del estado de emergencia sanitaria implementado desde el pasado 17 de marzo, no obstante, el Senado  concedió de prórroga hasta el 10 de julio próximo.

Casi cuatro meses después, la nación gala en plena temporada estival, dará por concluidas las medidas adoptadas en el  estado de emergencia sanitaria que sobre todo controla y restringe las libertades públicas.

Los colegios han reabierto sus puertas desde el pasado lunes 11 de mayo dejando a la discrecionalidad de los padres la decisión de continuar estudiando dentro de sus casas o bien bajo las estrictas normas de distancia y de higiene  al interior de las aulas.

Francia impondrá una cuarentena obligatoria para todas las personas que lleguen de visita a excepción de las provenientes del resto de la Unión Europea  y del espacio Schengen.

Con más  de 25 mil fallecidos y cifras superiores a los 131 mil contagiados, la intención de Macron es controlar la transmisión aplicando 700 mil pruebas semanales de virología; paulatinamente abrirán los comercios, bares, restaurantes, teatros pero los eventos con más de cinco mil personas seguirán prohibidos.

A COLACIÓN

Italia fue el primer país de Europa que recurrió a un decreto del estado de alarma ante el avance de la entonces epidemia que llegaba desde China, el gobierno del primer ministro Giuseppe Conte lo aplicó el 31 de enero; la nación transalpina cumplirá seis meses bajo dicha medida constitucional dado que dejará de funcionar el 31 de julio.

Ahora inicia su desescalada con tres fases: la primera desde el pasado 4 de mayo, la segunda a partir del 18 de mayo y la última el 1 de junio; con datos preliminares superiores a los 27 mil fallecidos y más de 200 mil contagios van abriendo los comercios y retomándose las actividades productivas hasta el momento las misas siguen sin celebrarse.

En Italia no habrá más clases, desde hace un mes, el gobierno de Conte dio el aprobado general a todos los niveles pasándolos de curso, algo que el resto de los países europeos no quiere emular.

En el caso de Reino Unido, el primer ministro Boris Johnson, debió recurrir al uso de poderes de emergencia con su aprobación en la Cámara de los  Comunes de una Ley del Coronavirus que tiene como vigencia dos años; la nación insular experimenta el mayor número de fallecidos por coronavirus de toda Europa con más de 32 mil decesos en cifras preliminares.

Mucho más sensibilizado –tras contraer el Covid-19 y estar ingresado en terapia intensiva- el premier recién anunció una desescalada de la cuarentena en cinco fases en la que, a partir del 1 de junio, reabrirán las tiendas y habrá una vuelta a las escuelas.

En Downing Street han ideado un semáforo sanitario para ir controlando a la población al respecto de la transmisión del virus: 1) Semáforo en marrón significa virus propagándose con rapidez peligrosa; 2) semáforo en naranja quiere decir virus no contenido que es la fase actual de Reino Unido; 3) en color ámbar es virus contenido; 4) en amarillo implica que está en descenso; y 5) semáforo en verde implica la vuelta a la normalidad que se logrará solo cuando se  tenga una vacuna.

El mensaje de alerta entre los británicos ha pasado de “stay at home” (permanece en casa)  a “stay alert” (permanece alerta); la intención de Johnson es que, a partir de junio, serán retomadas las actividades productivas pero privilegiando siempre el teletrabajo