China volvió a centrar la atención del mercado. En esta ocasión el nerviosismo no obedeció a cuestiones geopolíticas. A lo largo de los últimos días, los inversionistas temieron que con el nuevo coronavirus se reedite el impacto económico severo que tuvo en la región de Asia Pacífico en 2003 el SARS (Síndrome respiratorio agudo grave). Dado que el brote actual coincide con las vacaciones del Año Nuevo chino, que supondrán el desplazamiento de centenares de millones de personas, las acciones de empresas ligadas al turismo, transporte, bienes de lujo fueron de las más castigadas.

Las preocupaciones se intensificaron después de que varios países, entre ellos los EUA, confirmaron casos de personas infectadas. Esta situación fue factor suficiente para acelerar las ventas de activos de mayor riesgo.

El pensamiento del inversionista es que si el virus se propaga y el problema se hace mayor, las consecuencias económicas son imprevisibles. Sin embargo, sin buscar minimizar el impacto económico que podría tener en sectores como el turismo, el comercio minorista, la hostelería, los viajes aéreos y otras industrias, consideramos que hubo una sobre-reacción inicial de los inversionistas, como sucede en la mayoría de estos casos.

El coronavirus es un tema que se desarrolla lento pero sigue siendo muy importante para los mercados y podría durar meses, no sólo unos días. Por lo pronto, es una buena noticia de que la Organización Mundial para la Salud (OMS) no declara la situación actual como emergencia internacional. Si en las siguientes semanas se incrementa significativamente el número de contagios, así como la cantidad de países con casos del virus, es probable que se repitan los episodios de nerviosismo en los mercados financieros.

En un segundo plano quedaron las previsiones a la baja de la economía mundial del FMI, el foro de Davos, el inicio del juicio político contra Trump, el anuncio de que Canadá revelará la legislación para ratificar el acuerdo comercial con Estados Unidos y México (TMEC) el 29 de enero, y la tregua que se han dado Donald Trump y Emmanuel Macron que aplazan a finales de año su discusión, en el seno de la OCDE, sobre el impuesto a las empresas tecnológicas.

Por otro lado, Italia vuelve a sonar como un elemento de incertidumbre. Con la renuncia de Luigi di Maio como líder del Movimiento 5 Estrellas ha puesto en jaque la frágil coalición que actualmente gobierna el país. El peor escenario es la caída del Gobierno de coalición, que supondría el riesgo de adelantar las elecciones y una eventual llegada al Gobierno del euroescéptico Salvini.

Asimismo, los inversores están pendientes de las negociaciones entre EUA y Europa para un acuerdo comercial que evite una escalada en las tensiones comerciales. A lo largo de la semana pasada, el presidente Trump, junto con sus Secretarios del Tesoro y de Comercio lanzaron amenazas de aplicar aranceles a las importaciones europeas de automóviles, si no alcanzan un acuerdo que «regularice» los flujos bilaterales.

Por el momento, todo sigue en amenazas sin pasos concretos para materializarlas. Sin embargo, la amenaza de los aranceles estadounidenses pesó negativamente sobre las acciones de la industria automotriz en 2019, y los fabricantes de automóviles alertaron que la continua incertidumbre es uno de los mayores riesgos para este año.

Por otro lado, concluyó la reunión de política monetaria del Banco Central Europeo, y como se esperaba, mantuvo sin cambios sus tasas de referencia. En su conferencia de prensa, la directora Lagarde reiteró que siguen realizando una revisión de la estrategia del BCE y de análisis de la efectividad de las herramientas monetarias empleadas hasta ahora.

Por su parte, la legislación que ratifica el acuerdo de salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) ha superado su último trámite parlamentario lo que permitirá que la ruptura con el bloque comunitario se materialice el próximo día 31. A partir del 1 de febrero se iniciará un periodo de transición de once meses, hasta el 31 de diciembre, en el que el Reino Unido continuará ligado a las estructuras comunitarias y cumpliendo las normas de la Unión. En ese plazo, Londres y Bruselas deberán negociar los términos de su futura relación comercial bilateral, apresurada y no de fácil consenso.

En México, como se esperaba, aumentó la tasa anual de inflación durante los primeros quince días a su nivel más alto en 10 quincenas, rompiendo su tendencia bajista de los últimos meses (ya que el año pasado se registró una nula e inusual inflación en este mes). Así, el incremento quincenal no fue extraordinario y es típico de cada inicio de año ver aumentos por actualización de impuestos y reasignación de precios por parte de las empresas. Con ello, consideramos que el dato no desviará la decisión de Banco de México de recortar su tasa de referencia (en 25 puntos base) en febrero próximo.

En cuanto a la actividad económica, ésta sigue deteriorándose y decepcionando. Las últimas cifras del IGAE (de noviembre) muestran considerables contracciones en la actividad secundaria (industria) y una desaceleración importante en las terciaria (servicios), que probablemente definan un inicio lento y apagado en los datos del PIB del primer trimestre de este año. Con este dato, confirmaremos que la economía en 2019 se estancó y observó incluso una ligera contracción en términos reales cercana al 0.2%.

A pesar de la volatilidad global, el peso mexicano se mantuvo con relativa fortaleza y cotizando en un rango acotado, aunque concluyó la semana con una ligera depreciación.

Principales referencias económicas y eventos de la semana

Esta semana, al tema del coronavirus se le une la reunión de política monetaria de la FED, la cifra del PIB de EUA de cierre de 2019 y reportes corporativos trimestrales de empresas tecnológicas en EUA (destacando Apple y Facebook).

Adicionalmente, en EUA se publica de diciembre: ventas de casas nuevas, órdenes de bienes duraderos, inventarios al mayoreo, ventas pendientes de casas e ingreso y gasto personal; de enero: actividad manufacturera de la FED de Dallas, índice de confianza del consumidor medido por el Conference Board, índice manufacturero de la FED de Richmond y sentimiento del consumidor medido por la Universidad de Michigan; así como el cambio en inventarios de petróleo.

En Europa, habrá también dato de PIB correspondiente al cuarto trimestre y de enero: confianza económica y del consumidor y estimación de inflación; de Alemania, índice de clima de negocios del grupo IFO de enero. En Asia, de China, PMI manufacturero y de servicios de enero.

En México, conoceremos la estimación oportuna del PIB del 4T19, ventas al menudeo de noviembre y balanza comercial de diciembre.

Expectativa para el Tipo de cambio

Con el tema del coronavirus de fondo, el cual seguirá generando volatilidad en el mercado cambiario mexicano dependiendo de la percepción que exista sobre el impacto que podría tener en la actividad económica de China, el inversionista hará un viraje en su atención hacia la reunión de política monetaria de la FED. Aunque no se esperan ajustes en la tasa de fondeo, ni en los planes de querer mantener sin cambios la tasa la mayor parte del 2020, siempre genera interés la evaluación que hace la autoridad sobre la situación económica estadounidense. En ese sentido, la semana tendrá múltiples referencias para evaluar el desempeño de la economía de EUA, destacando el PIB de cierre del 2019, así como los reportes trimestrales de algunas empresas tecnológicas estadounidenses. Localmente, también se dará a conocer la estimación oportuna del PIB del 4T19, donde muy probablemente la economía mexicana finalizó todo el año con una ligera contracción en términos reales, la primera desde el 2009. Con ello, durante la semana la moneda mexicana podría fluctuar entre los $18.70 y $19.05 spot.

Expectativa para las Tasas de interés

En el mercado primario, la tasa de Cetes a 28 días podría registrar una baja o mantenerse sin cambios; por su parte, el rendimiento para los bonos de 10 años en el mercado secundario, podría moverse entre 6.75% – 6.95%.