POR LA ESPIRAL

Hace unos días, en Madrid, platiqué con varios directivos y economistas mexicanos, participantes en el 21 Foro del Mercado de Valores Latinoamericanos (Latibex).

Por supuesto se habló de México: Delia Paredes, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte, me comentó que es evidente la desaceleración del PIB azteca afectado en parte por el efecto del primer año de una nueva administración y más aún por una serie de choques transitorios.

“El INEGI nos muestra con sus datos acumulados al tercer trimestre un crecimiento cero, pero para el año que viene estamos más constructivos obviamente ya no vamos a tener estos choques presentes y eso coadyuvará a que la economía pueda lograr tasas de crecimiento por encima del 1 por ciento”, argumentó la economista.

Le pregunté si dicha desaceleración observada es producto de la ralentización global, ¿o es más resultado de la situación política actual de México? En su visión es una  combinación: “Básicamente con estos choques que no se tenían previstos, el crecimiento en Estados Unidos no ha sido tan fuerte como se esperaba en un primer momento; nuestro escenario no es que vaya a suceder una recesión pronto en el mundo habrá eso sí un período con un crecimiento global con cierta atonía y evidentemente algunas de las decisiones que se han tomado han hecho que las inversiones se retrasen”.

“Las regiones están creciendo por debajo de lo esperado, China su PIB cerrará este año en un 6%;  la eurozona con un crecimiento promedio del 1.8%; Alemania también mucho menos de lo esperado y hasta Estados Unidos cuyo impulso fiscal comienza a diluirse tendrá un PIB del 1.8%; en sí, el mundo cerrará con un crecimiento cercano al 3 por ciento”, indicó Paredes.

Entendemos, me dijo, que hay cierta inquietud porque por ejemplo en la región México y Brasil son las dos economías más grandes significan el 60% del PIB regional.

En este sentido, Paredes recordó la decisión prematura tomada por el gobierno del presidente López Obrador de cancelar el proyecto de la construcción del nuevo Aeropuerto en Texcoco, y actualmente el retraso en la ratificación del TMEC.

A COLACIÓN

Por su parte, Héctor Romero, CEO de Signum Research, puntualizó que México está ya en recesión producto de “una tormenta perfecta” que está afectando a muchos países.

“Hay quienes se preguntan si pronto en México podrían darse las protestas de Chile o de Bolivia, no hay una respuesta certera pero vemos que está sucediendo con Chile que es la economía más avanzada de la región con una clase media más sólida”, analizó el directivo.

Para Romero, la lacra del pasado y de la actualidad se llama “populismo” y en México, refirió en presencia de importantes inversores españoles congregados en el Foro Latibex, el actual mandatario López Obrador se define como un “populista moderado”.

La cabeza de Signum Research advirtió de la sintomatología del sector de la construcción en México y crítica abiertamente “las famosas mañaneras” del inquilino de Palacio Nacional que “no hacen más que crear incertidumbre y darle ideas mal interpretadas a los tomadores de decisiones y agentes económicos”.

¿Habrá más descontento en América Latina? Juan Vázquez, economista líder para América Latina de la OCDE, recordó que el problema es que hay una creciente indignación y miedo “porque hay una parte de la población que logró ascender a clase media” y ahora tras las promesas económicas incumplidas están viendo el peligro de retornar a la pobreza.

“Existe ese fenómeno el de las clases medias vulnerables en la región, no hay que olvidar que mucha clase media está formada por personas que ganan entre 5.5 y 13 dólares al día… se sienten vulnerables ante reformas económicas que les exigen aportar más y ellos no pueden estirar sus ingresos; ellos no quieren caer al lugar de donde venían”, argumentó con voz seria.

Vázquez rememoró que es parte del eterno fenómeno que tiene atrapada a la región: “Una amplia mayoría tiene empleos informales, con salarios precarios, excluidos de la cobertura sanitaria, con poco acceso a la protección social y les ha costado demasiado acceder a la educación pública”.