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IDEAS

Más allá de chairos y fifís, me dijo Vittorio, a López Obrador hay que verlo como a los cigarrillos electrónicos.

Ah caray.

Vittorio es un viejo marinero retirado, recorrió los mares del mundo varias veces, en más de una ocasión estuvo a punto de hundirse en algún huracán, sobrevivió a ataques de los piratas contemporáneos, y hoy vive sus últimos días fumando puro a la sombra de un guayabo muy cerca de Tulum, en el Caribe mexicano.

Platicar con él es un deleite, por su picardía y su lucidez.

Y me explicaba el porqué de su comparación.

Hay que ver, me dijo, lo que son los cigarrillos electrónicos.

Desde luego que tienen elementos tóxicos; los componentes de la solución que emplean para hacer las veces de humo de tabaco, y algo de contenido de nicotina, han llegado a provocar en algunos casos cánceres de distintos tipos. Pero, y aquí está lo interesante, hay que ver de dónde vienen los cigarrillos electrónicos.

Nacen como una terapia de reemplazo de la nicotina para aquellas personas que desean vehemente dejar de fumar tabaco.

Las enfermedades y cánceres asociados al tabaco son el principal problema de salud en la mayoría de los países del mundo, por lo letal del vicio, lo sufrido de sus agonías, y por los enormes presupuestos públicos que se gastan en atender a las víctimas del tabaco.

Quizás AMLO no sea la panacea, pero puede resultar efectivo como reemplazo de los regímenes priistas y panistas. Si provoca el 2% del daño que han causado estos regímenes, ya la hicimos

El cigarrillo electrónico aparece como una extraordinaria terapia de reemplazo del tabaco porque, según distintos estudios, provoca menos del 2% de los daños, y si bien es cierto que contienen nicotina, no es este químico adictivo el que provoca las enfermedades sino los demás químicos que contiene el tabaco y el humo que produce con la combustión.

Además, los electrónicos no afectan a los fumadores pasivos.

Existe una campaña para desprestigiar y evitar el uso de cigarrillos electrónicos, pero no sería raro que detrás estuvieran las grandes tabacaleras que ven en su uso una amenaza por aquellos que desean seguir fumando, pero pueden esquivar los mayores daños del tabaco.

Y la analogía de Vittorio va entonces por ahí; quizás AMLO no sea la panacea, pero puede resultar efectivo como reemplazo de los regímenes priistas y panistas.

Si provoca el 2% del daño que han causado estos regímenes, ya la hicimos.

Aunque en el camino tengamos que soplarnos algunos de sus efectos tóxicos como la ambigüedad, el autoritarismo, la falta de autocrítica y sobre todo el ejército de “militantes” que se han sumado a su causa donde, hay que decirlo, hay de chile, de dulce y de manteca, y la mayoría con herencias siniestras del régimen que están reemplazando.

Interesante el punto de Vittorio