Andrés Manuel López Obrador les dijo a los banqueros: no se preocupen, mi gobierno será respetuoso de la ley, no vamos a expropiar nada, no vamos cancelar contratos, al contrario -les dijo-, les pido que amplíen sus acciones para llevar la banca a los municipios. México tiene más de 2,500 municipios, y en más de 1,000 no hay ningún banco. México necesita de la banca y ustedes necesitan de mexicanos con más y mejor capacidad de compra. Al hablar ante los asistentes de la 81 Convención Bancaria aquí en Acapulco, el líder de Morena se mostró afable, pero serio, cuando les dijo: lo que no vamos a permitir, es la corrupción, que alguien viole la inseguridad física de los mexicanos; vamos a erradicar las raterías en el gobierno y vamos a enfrentar, con inteligencia, a los criminales; a los corruptos y a sus cómplices, los llevaremos a los tribunales para que se les juzgue y se les castigue.

López Obrador fue recibido por los banqueros, cortés pero fríamente, y por supuesto, lejos del recibimiento efusivo como recibieron a José Antonio Meade, ni como se recibió a Ricardo Anaya, quién ocupó su tiempo para imaginar un México supermoderno, de la mano de la tecnología, pero sin lograr convencer al auditorio que, paradójicamente, tienen un uso intensivo de la tecnología. Por el contrario, Meade llegó y arrancó su intervención con un sonoro aplauso, siguió así, y concluyó con más y más sonoros aplausos. Cada vez que Leonardo Cursio -excelente conductor y moderador de la reunión-  le planteaba una pregunta, a cada respuesta, los banqueros aplaudían, aplaudían y aplaudían. Vaya, una total identificación de banqueros y Meade; y de Meade con banqueros. La respuesta a esa fraternidad enfermiza se explicó cuando Meade preguntó al auditorio ¿levante la mano quien haya trabajado en el sector financiero oficial?, más de la mitad de los banqueros levantaron la mano. O sea, son los mismos.

Por supuesto, López Obrador aprovechó el foro para reiterar que las obras sociales que ha prometido en su campaña, se cumplirán pero que no recurrirá a mayor gasto, y explicó: los actos de corrupción se acabarán y con ese remanente se atenderá la justicia social. Son miles de millones de pesos que hoy se van a los bolsillos de unos cuantos corruptos, mismos que ahora se destinará a los pobres. Respecto a las refinerías dijo que en su gobierno se construirá una gran refinería, y las otras 4 existentes, se acondicionarán para que puedan incrementar la producción de gasolinas, cuya importación le cuesta al país millones de dólares.

Respecto al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que se construye en lo que fue el Lago de Texcoco, dijo que es inviable, ya que es la zona de mayor hundimiento del Valle de México. En su caso, propondrá a los constructores, cambiar la sede a la base militar de Santa Lucía, también en Hidalgo, en donde se construirían 2 pistas, mucho más económicas y con un mejor subsuelo. Por supuesto, en esta parte de su intervención se notó en el auditorio formado por banqueros, cierto nerviosismo, pero López Obrador les dijo: no vamos a cancelar contratos, vamos a convencer a los constructores de que se cambien a una nueva sede. Recuerden -les dijo- que la política es para eso, para negociar y para convencer. No se preocupen señores banqueros, todo será de acuerdo al Estado de Derecho. Por cierto, les dijo, en mi gobierno no vamos a cambiar leyes a modificarlas; trabajaremos hasta mediados del sexenio con el mismo marco legal. La único que enviaremos al Poder Legislativo es una modificación a la ley respectiva para poder enjuiciar, en funciones al presidente en turno por actos de corrupción. Hoy, por lo único que se puede enjuiciar al Jefe del Ejecutivo es por traición a la patria. No podemos seguir permitiendo que el Presidente ponga un mal ejemplo.

Por último, advirtió al gobierno del presidente Peña que saque las manos del proceso electoral, y que, si es así, si lo cumple, y pierde -afirmó López Obrador- respetaré el voto y la decisión de los ciudadanos. Me iré a mi rancho. Pero si el presidente Peña sigue interviniendo a favor de un candidato o partido, y ganan con trampas, “el tigre -que es el pueblo- saldrá a reclamarle; y yo ya no voy a estar ahí para meter ese tigre, otra vez, a la jaula”.

Torneo de golf del IPADE, en apoyo a la Fundación El Peñón

Hoy lunes, el IPADE Business School, que dirige Rafael Gómez Nava, lleva a cabo su tradicional torneo de golf IPADE Invitational, en el que congregará a 180 empresarios y directivos de empresas egresados de los Programas de Alta Dirección y del MBA.
En las instalaciones de Bosque Real Country Club se darán cita directivos como Benjamín Barona, Director General de Grupo Control; Víctor Lachica, CEO de Cushman & Wakefield México; Phillipe Doucet, Director de Banca Privada INVEX; Miguel Ángel Barbeyto, Presidente de Mazda México; Herman Saenger, Director General de SGS México; Jorge Salas Cacho, Director de Ancora Seguros; Gonzalo Fernández Villanueva, Director de Interlingua; Hans Kritzler, Director de Ánfora; y Gabriel Puig, Director Comercial de Grupo La Naval México, entre otros.
Este año, el evento cuenta con el patrocinio de empresas como Banco Invex, Grupo Control Seguridad Privada, Montepío Luz Saviñón, Mazda, entre otras.
Como cada edición, buscarán reunir fondos para beneficio de la Fundación El Peñón, y de sus más de 300 estudiantes, en su mayoría hijos de campesinos, mediante becas y apoyos económicos para financiar sus estudios e impulsar su formación académica.

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