De memoria

La farsa del agua…

En un país donde la información oficial nunca es confiable y siempre oculta intenciones casi nunca legítimas, es creíble la versión de que atrás de los cortes de agua se esconde el propósito de privatizar el servicio.

Señalan como autor de la maniobra a Salomón Chertorivsky, el mismo que quiso adueñarse de la avenida Chapultepec y quien, se empiezan a conocer los datos que así lo certifican, es el manejador inmobiliario de Ternurita, también conocido como Miguel Ángel Macera Espinosa.

Chertorivsky Woldenberg, es el responsible de la promoción económica del gobierno de Mancera y en vías de sus responsabilidades personales, porque no están consideradas en las oficiales, intentó apropiarse de la avenida Chapultepec para hacer un corredor “cultural”, aislando a las colonias situadas a los lados de lo que la voz popular empezó a llamar Shopultepec.

Obvio juego de palabras para dejar en el ánimo de los opositores el sentido mercantilista de la obra, sustituida con la construcción de un centro comercial en el jardín público a espaldas del Centro Santa Fe y exactamente dónde está la Mercedes Benz.

En el caso de la suspensión del suministro de agua, señalan que las válvulas están a la mano de cualquiera, y para demostrarlo muestran un registro callejero y a un señor con una varilla, supuestamente usada para quitar la tapa.

Buscan crear confusión porque no son esas que tampoco son válvulas sino llaves de paso, las que podrían dejar en seco a una delegación o a un barrio; una calle, es posible. Y hay experiencias que así lo demuestran aparte de que existe la posibilidad de comprobar las conexiones de los registros.

Así, sin sentir, los capitalinos ya empezaron a pagar nuevas tarifas. Los damnificados por esta novedosa gabela, muestran recibos antiguos en los que bimestral pagaban algo más de 300 pesos. Hoy exhiben cobros de poco menos de tres mil pesos, igual consumo de líquido y mil por ciento de incremento en la tarifa de usuario.

Vale la pena dejar muy claro el asunto de las válvulas. En la curva que une al Retorno 2 con Loma del Recuerdo, límite con Bosques de las Lomas, existen dos tapaderas metálicas que cubren las tuberías que surten la zona.

Un argentino importado por Televisa alquiló la casa orientada al Retorno. Por ignotos motivos el conosureño empezó a ordenar el cierre de la llave de paso. Dejaba sin agua a la casa frontera que no sufría sino hasta que se agotaba la cisterna.

Enfrente, el Colegio Israelita, enorme y con miles de alumnos, luego el Colegio Cumbres y al final el centro comercial pabellón Bosques. Ninguno se dio por enterado de las idioteces del transterrado que emprendió las de Villadiego cuando tuvo que enfrentar la furia casi homicida de un vecino.

La Delegación, Cuajimalpa, no se atrevía a intervenir por temor a despertar la furia del Tigre, en estén caso no de papel sino Azcárraga. A cambio, intentó un par de ocasiones detener al empleado casero que comisionaba el Rioplatense.

Tras pedir la solidaridad del vecindario para poner en orden al abusivo engendro sureño, fue grande la sorpresa porque de hecho los afectados eran los ocupantes de un par de viviendas y nadie más. O sea, las válvulas que esgrimen las autoridades para justificar su incapacidad, son otras y esas se encuentran resguardadas en las que coloquialmente llaman “casas de bombas”.

Si el problema avanza como predicen los arúspices del terror, pronto escucharemos sobre la necesidad de concesionar el servicio y nos explicarán la eficiencia de los iniciativos privados. Y ocultaran que no hay ente celestial que pueda resolver, si la autoridad capitalina no soluciona el problema del abasto.

Y para eso no hay obras ni previsiones. Esas son obras ocultas, nada lucidoras y dejan dinero, mucho, pero sólo de comisiones. Metrobús, estacionómetros y venta de agua, son redituables, a lo bestia, y de ganancia inmediata.
carlos-_ferreyra_carrasco@hotmail.com