Como cada tres años algún sector de la oposición al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Toluca busca generar expectativas ante la carencia de cuadros consolidados, mientras que en el afán de presumir democracia ofrecen espacios a gente de la sociedad civil que al final dejarán “colgada”, sin recursos y sin infraestructura, tal como ha ocurrido en el pasado reciente.

A nivel nacional los partidos Acción Nacional (PAN), Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, trabajan empatados en la estrategia del “Frente Ciudadano por México”, que los coloca en posibilidades de gran competencia frente al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), al menos en las encuestas rumbo a la elección presidencial del 2018.

En la entidad la simple posibilidad de que PAN-PRD y Movimiento Ciudadano puedan consolidarse como una plataforma electoral hizo que en la capital los jefes de grupo sueñen con seguir la directriz, lo malo es que no hay reglas de cómo elegir el candidato por la Presidencia Municipal, a diferencia de la mesa nacional donde el acuerdo es ir con Ricardo Anaya Cortés, a partir de un procedimiento disfrazado para legitimarlo.

Tanto en el PRD como en el PAN tienen figuras propias para competir, sin alianza, buenos o malos perfiles, al final de cuentas se trata de personajes con trayectoria en sus respectivas estructuras partidistas, por eso sería importante analizar cuál sería el mecanismo para definir la cabeza de la fórmula.

Si tuvieran que tomar en cuenta la última votación estaría claro quien encabeza, pero si lo mejor es apostar por una encuesta, es evidente que ganarían los ex Presidentes Municipales del PAN, mientras que los perredistas vigentes y con posibilidades quedarían en desventaja.

Como ya se dijo en este espacio, Movimiento Ciudadano ofreció la candidatura a Ernesto Monroy Yurrieta, al tiempo que diversos actores de PRD, PT y PAN también le han insinuado esta posibilidad, obviamente existen intereses detrás. La oposición juega la parte que le corresponde para generar expectativas y elevar sus propios márgenes de negociación en la entidad, mientras que Ernesto Monroy luce vigencia política en su municipio.

En el caso de MORENA el camino es más fácil, el candidato, la plataforma y el peso político serán soportados en la figura de Andrés Manuel López Obrador, quien será el abanderado presidencial, por lo que cualquiera de los tres hombres que fueron electos en la terna para la coordinación de organización municipal aportaría estilos en la forma de hacer campaña pero no números determinantes.

Tomando en cuenta la forma de operar en el partido MORENA y el control que tiene el Grupo de Acción Política (GAP) que comanda Higinio Martínez Miranda, el abanderado será Ricardo Moreno Bastida, pues aunque hay esfuerzos ciudadanos como Mariano Camacho o el ímpetu de Félix Santana Ángeles, se trata también de mostrar el control de los texcocanos en la entidad.

Es cierto que a nivel nacional se prevé que MORENA vaya con el Partido del Trabajo, este ultimo con el objetivo de salvar el registro ante su pobre rentabilidad electoral, pero solo los ingenuos podrían apostar en el casino o en una charla de café a que la franquicia que controla Oscar González Yáñez pudiera imponer candidato a esta coalición.

Ricardo Moreno no tiene un liderazgo social consolidado en Toluca, de hecho tampoco es el más conocido pero sabe de política y buscará no cometer errores en campaña, aprovechando las ventajas del peso lopezobradorista, pero es un hecho que difícilmente dejará pasar otra opción en una coyuntura muy favorable.
El rival a vencer será el partido en el gobierno en Toluca, el Revolucionario Institucional (PRI), cuyo alcalde, Fernando Zamora Morales, reúne las cualidades políticas necesarias para ser considerado para buscar la elección consecutiva, independientemente de los resultados de gobierno que finalmente le corresponderían a los habitantes.

Pese a los comentarios de sus detractores, el PRI ganó la elección de gobernador en la capital mexiquense y aunque seguramente diversos actores locales aportaron al trabajo, en las formas el jefe del priismo municipal es Zamora, quien ademas cuenta con una estructura propia.

Antes de la conformación del gabinete de Alfredo del Mazo Maza, se mencionaba a tres personajes con posibilidades; uno de ellos Raymundo Martínez Carbajal, otro Jesús Izquierdo Rojas y el tercero, Guillermo Legorreta Martínez, el primero quien asumió la Secretaría de Movilidad, el segundo la Subsecretaría de Desarrollo Político y el último la Subsecretaría de Educación Media Superior.

En algún sector, el ingreso de los tres mencionados al gabinete significa que no serán considerados para las elecciones locales del 2018, aunque en política nada está escrito. Lo que parece ser no es y lo que es no parece ser. Quien hasta el momento no ha sido considerado en algún nombramiento es Braulio Alvarez Jasso, quien se mantiene en su posición dentro del Instituto Hacendario del Estado de México, es un personaje con viabilidad para levantar la mano.

En el escenario priista se maneja el nombre de Alberto Curi Naime, quien trabajó en la campaña de Alfredo del Mazo Maza, se trata de un hombre mencionado en diferentes momentos, en algunos de ellos su posibilidad era mas firme que ahora, cuando la competencia electoral que se avecina parece no estar a su favor. En fin, falta tiempo para conocer definiciones y a la vez son momentos oportunos para ir analizando el escenario de sucesión en la poderosa capital del estado de México.

Atajos

Por el centro: Hace bien el dirigente estatal sustituto del PRI, Ernesto Nemer Álvarez, en repetir el discurso que asumió al llegar al cargo a través de diferentes medios informativos.
En los últimos días, Nemer ha intentado posicionar en entrevistas mensajes amenazantes y recriminatorios hacia un sector del priismo mexiquense, que por no mencionar directamente, caen de lleno en toda la militancia.
Lo malo es que a pesar de las circunstancias políticas que enfrenta y que logró sortear el PRI en la pasada campaña, Nemer no se ha percatado que el estilo que está posicionando no es el que requiere su partido, sí el que se acomoda a la forma de ser de la burocracia del poder, pero no a la del militante que hizo todo lo que pudo en campaña y sigue fuera de los espacios de privilegio en el estado y menos aun de la sociedad.
Solo un detalle comentaré en esta entrega. Nemer amaga con dejar fuera de las próximas candidaturas a personajes que han puesto en duda el poder político del PRI, que han operado en contra, que han bajado los brazos o que incluso su vida personal y profesional ha sido cuestionada. Nada más incongruente.
Qué mal se escucha Nemer, pero ninguno de quienes lo rodean se lo podría decir porque su estilo es explosivo.
Los traidores no serán incluidos, dice Nemer. Marcela Velasco, fue candidata del PRD y operó en contra de su partido. Nemer pone como requisito una vida personal y profesional sin cuestionamientos. ¿Es en serio? ¿La vida personal del jefe del priismo mexiquense no tiene cuestionamientos? En fin, hace bien Ernesto Nemer en ofrecer entrevistas escalonadas a diversos medios informativos, al final confirmará en cada una de ellas su estilo y formas que no son desconocidas por sus propios correligionarios.

Por la derecha: Habrá que ver si no le endosan a Ulises Ramírez Núñez el nombramiento de su amigo Crescencio Valencia como presidente del Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM), pues al menos al interior del PAN se han puesto en duda las diferentes decisiones de dicho Magistrado en torno a impugnaciones que favorecen a su grupo político.
Valencia ha estado ligado a Ulises desde que fue su director Jurídico en el Ayuntamiento de Tlalnepantla, luego se dijo que la llegada al Tribunal Electoral fue una concesión política al PAN.
Chencho, como lo llaman sus amigos, favoreció incluso litigios diversos que involucraban a Oscar Sánchez Juárez, ex dirigente estatal del albiazul.
Después de la campaña por la Gubernatura, Angélica Alatorre, esposa del diputado Ramírez Núñez, fue designada Notaria Pública provisional y ahora Crescencio Valencia es electo presidente del Tribunal Electoral.
Independientemente de lo anterior, el Tribunal presentaba diversos problemas y falta de control político, mismo que se agudizó durante la pasada campaña, tan es así que el interlocutor entre este órgano y el Gobierno estatal ha sido el ex presidente Jorge Muciño, quien en realidad mueve y seguirá moviendo todo.
Valencia relevó a Jorge Arturo Sánchez Vázquez, quien llegó al TEEM en 2016 con serios cuestionamientos durante su paso por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, pero tenía la fortaleza de ser tío de Erwin Lino Zárate, el secretario particular del Presidente Enrique Peña Nieto.
De cualquier forma los vínculos de Crescencio Valencia seguirán manteniendo la operación del Tribunal como ha sido hasta ahora; en las manos de Jorge Muciño y la revisión del secretario General de Acuerdos, José Valadéz, a quien se le ha negado apoyo para ser Magistrado pese a ser el hombre que realiza el trabajo del pleno.
Valadéz se apoya en Raúl Flores, ex Magistrado Electoral, quien tiene posiciones claves tanto en el TEEM como en el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM).
Actualmente Raúl Flores es Asesor del Magistrado Felipe Alfredo Fuentes Barrera en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, quienes fueron los artífices de la decisión de desechar los juicios de MORENA en la pasada elección, armando un caos político en el estado. Interesante.

Por la izquierda: Carlos Román Marín, aspirante a legislador por MORENA en Atizapán de Zaragoza, ha sido observado entregando dádivas a diversos curas del municipio, con el objetivo de que lo respalden con sus compañeros y hablen bien de él con familias allegadas a las iglesias.
En diversos sectores de la clase media de aquella municipalidad existe molestia en virtud de que los sacerdotes hacen de lado la historia y forma de vida de Román Marín, por verse favorecidos con entregas de apoyos. Las familias consideran que los prelados deberían privilegiar cercanía con ciudadanos de buena reputación y que promuevan los valores del catolicismo.
La actitud de los sacerdotes le da herramientas a Román Marín para exhibir que tiene control de la iglesia en Atizapán de Zaragoza.

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