Primero, me gustaría expresar mi solidaridad con todas las víctimas y con sus familias, afectados por el sismo del 19 de Septiembre ¡mucha fuerza y todo mi respeto!

En este tipo de sucesos las redes sociales están tomando un papel importante para informar de manera rápida y directa. Lo pudimos observar en la movilización de ayuda para las zonas dañadas por el sismo, por un lado Facebook activó la herramienta SAFETY CHECK, con el objetivo de que las personas que se encontraban en los alrededores pudieran notificar a sus contactos que estaban bien y al mismo tiempo se activó la opción de conocer cuáles eran las zonas más afectadas y qué necesidades había.

En el mundo por cada minuto que pasa 900,000 personas se conectan a Facebook, se envían 452,000 tuits, lo que nos permite ver la velocidad y cantidad de información que tenemos al momento, sólo en estas dos redes sociales.

La pregunta es ¿toda la información es verídica? uno de los peores males que padecen las redes sociales es el mal uso y desinformación, en donde no se da certidumbre a la gente de lo que está pasando, como ciudadanos digitales debemos de tener ética al momento de subir algo a nuestras redes sociales, con esto no estoy diciendo que la libertad de expresión se limite, simplemente no difundamos mentiras, en el mejor de los casos, sería muy bueno aportar publicaciones que aporten valor a nuestra sociedad, a nuestra vida diaria, pero en sucesos catastróficos lo único que necesitamos es saber noticias verídicas y al momento.

Las redes nos demostraron su gran poder, se encauzó de excelente manera y dio buenos resultados, no tuvimos que esperar a que en medios tradicionales como la TV o la Radio nos transmitieran la información, en redes sociales la gente comenzó a movilizarse con una velocidad impresionante, las actualizaciones de ayuda se llevaron de manera ejemplar, recuerdo que en cada publicación escribían el lugar en donde se necesitaba ayuda, las necesidades y la hora de la petición para no duplicar los esfuerzos y tener información fresca de la situación.

Sin duda, me llena de esperanza el ver como todos los Mexicanos apoyamos, no importa desde dónde ni cómo, se ayudaba de la forma que se pudiera, donando por nuestro recibo telefónico, los que pudieron ir de voluntarios a las zonas afectadas, por supuesto los rescatistas, miembros del ejército, marina, los topos, a los binomios caninos y toda la ayuda internacional que nos ayudó y sigue ayudando en estos momentos.

Ahora no es momento de dejar de ayudar, estemos pendientes de la etapa de reconstrucción y veamos en qué podemos ayudar en la medida de lo posible.