El Caballero Hwa Rang
Por: Víctor Estrada Garibay

Este lunes arrancó la Semana Nacional de Salud, la cual llega en un momento en que las dolorosas circunstancias que han vivido cientos de familias mexiquenses por los sismos, nos han demostrado que más allá de nuestro nivel de vida, de nuestro grado de estudios o nuestra ocupación: la familia, la salud y la vida son la riqueza más grande que debemos de cuidar.
Podemos tener grandes riquezas, pero sin salud, ni la persona, ni las familias podrán disfrutarlas.
Podemos sentirnos poderosos por nuestro trabajo, nuestro puesto o nuestra ocupación, pero no hay mayor poder que las sonrisas de tus hijos, tu familia o tus amigos, para impulsarte todos los días.
En Cuautitlán Izcalli, nuestro municipio con valores, iniciamos la Semana Nacional de Salud, de manera coordinada con las autoridades sanitarias del gobierno federal y estatal, pero convencidos de que hoy más que nunca es tiempo de cuidar y velar por la salud de nuestras niñas, niños y las familias.
Sabemos que hoy más que nunca las madres y padres de familia deben vacunar a sus hijos con entusiasmo, con optimismo, con fe en sus valores para que puedan superar las circunstancias más adversas y dolorosas que enfrenten a lo largo de sus vidas.
Necesitamos inyectar en nuestras chicas y chicos el espíritu de trabajo en equipo, de solidaridad, para que el ejemplo que han dado muchos jóvenes durante los pasados sismos se replique cuántas veces sea necesario, en el futuro.
Esa vacuna no es responsabilidad del gobierno. Esa vacuna es responsabilidad de mamá y papá. Forma parte de la salud mental de nuestras niñas y niños, de su futura felicidad para vivir.
El gobierno municipal está apoyando esta Campaña Nacional de Salud, pero también está pidiendo a las madres y padres que refuercen los valores de sus familias en casa.
Es tiempo de pasar más tiempo juntos, de escuchar más a nuestros hijos, de charlar más sobre sus problemas escolares, sus compañeros y sobre todo disfrutar sus logros, por pequeños que parezcan, por insignificantes que se vean, hay que admirarlos porque la autoconfianza de nuestros hijos es la mejor barrera contra las malas influencias.
Las autoridades podemos insistir en los operativos en las escuelas, en la vía pública, pero el hogar es el lugar donde es más difícil acceder. Allí sólo las familias pueden inyectar valores que protejan a los chicos.
Sabemos que en el camino de la vida hay muchas piedras que pueden lastimar a nuestros hijos, pero si los enseñamos a protegerse, si aprenden a distinguir las veredas que vale la pena caminar, estoy seguro que marcharán más seguro y más rápido a todas las metas que se propongan.
Face: Victor Estrada
Twitter:@victor_estradag