El proverbio inglés “una manzana al día mantiene lejos al doctor” resume la importancia de llevar una sana alimentación, pero, ¿hasta qué punto somos conscientes de que nuestros alimentos marcan la diferencia entre la vida y la muerte?

Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard revela que el consumo de granos enteros podría reducir el riesgo de mortalidad hasta un 9%, y esto no es un hecho menor.

Estudios previos sólo asociaban su consumo con la disminución del riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, pero los investigadores de Harvard encontraron que por cada porción de granos enteros ingerida, el riesgo de morir por un padecimiento cardiovascular disminuye entre un 5 y 9%

Para llegar a esta conclusión, se examinaron datos de más de 70 mil mujeres y 40 mil hombres en colaboración con el Colegio de Medicina Albert Einstein de Nueva York, la Universidad Nacional de Singapur y el Hospital de Mujeres Brigham de Boston.

Al momento de iniciar el estudio, hombres y mujeres estaban libres de padecimientos cardiovasculares y cáncer, contestaron cuestionarios sobre su dieta cada dos o cuatro años entre 1985 y 2010, y se realizaron ajustes a factores como la edad, el índice de masa corporal, la actividad física y si eran fumadores. Finalmente, los datos obtenidos sobre el consumo de granos enteros se compararon con la mortalidad durante 25 años.

La investigación también arrojó que el consumo de salvado está relacionado con la reducción del riesgo de muerte en hasta un 6% y con la reducción de riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular en un 20%. Así, cambiar una porción de carne roja por una porción de granos enteros podría reducir hasta en un 20% el riesgo de morir por una complicación cardiovascular

“Este estudio respalda los actuales lineamientos que promueven el consumo de los granos enteros como una forma de prevenir enfermedades crónicas”, concluyó Qi Sun, asistente de profesor en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard y autor de la investigación auspiciada por el Instituto Nacional de Salud y su división, el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre.