Errante peregrino

Por: Pablo Latapí

platapi@hotmail.com

Se antoja de pronóstico reservado la próxima batalla de Uber: Puerto Vallarta. Apenas esta semana se dio a conocer que la plataforma de autos de alquiler abría sus inscripciones para nuevos socios (choferes) en el puerto, y además. por si alguien en Guadalajara siente que está muy competido. hacen la invitación para migrar hacia la costa con la ventaja de ya estar registrado, lo que facilitaría ser pionero en este destino turístico tan importante.

Vallarta y toda la región se han convertido en el segundo destino turístico más importante del país después de Cancún y la Rivera Maya, lo que no es poca cosa. A diferencia de otros destinos del Pacífico mexicano recibe una gran cantidad de turistas de Canadá y Estados Unidos.

Y si Uber ya puso el ojo en Vallarta es porque ha detectado lo que muchos habíamos intuido: el servicio de taxis hoy en día es ineficiente, es caro y está fuera de control. Como en pocos lugares está perfectamente identificado que se mueven como un pulpo que abraza a la población bajo el amparo y complicidad de varios políticos del Estado.

Llama la atención que unos días antes de que se diera a conocer la convocatoria de Uber, un diputado, el otrora panista y ahora emecista Ramón Guerrero, ex presidente municipal de Vallarta, anunciara que va a pedir que se impida la llegada de Uber al puerto bajo el argumento de que es competencia desleal para los taxistas del lugar. El mismo argumento que ha topado con pared una y otra vez no sólo en México sino a nivel mundial.

Pero Uber seguramente se siente fuerte para iniciar la batalla. En Jalisco le ha ido extraordinariamente bien. Ha tenido un crecimiento exponencial al grado de que según nuestros datos hoy hay más choferes de Uber que taxis amarillos registrados. Ya si entramos a la categoría de los “pirata”, que se mueven a sus anchas en la zona metropolitana quizás entraríamos al terreno del empate.

Hoy en día Uber a nivel mundial considera Guadalajara entre sus diez ciudades más importantes, por encima de Ciudad de México, Monterrey y Cancún.

Recordar que Uber ofrece lo que los taxistas regulares no: seguridad. Lo que consigue al contratar el servicio mediante una tarjeta de crédito.

Aunque, en su afán de verse innovadores y no dejar el segmento de quienes no tienen tarjeta, Uber ha aceptado la disposición de los diputados de Jalisco de cobrar en efectivo, que por cierto le ha significado sus principales problemas porque los choferes han quedado expuestos y varios han sido asaltados incluso violentamente.

Además, el crecimiento exagerado en el número de socios en Guadalajara ha provocado un descuido de la empresa hacia sus propios choferes: se sienten olvidados, ignorados e incluso marginados, y en cierta forma tienen razón, porque son los últimos en enterarse de cuál es la situación de la plataforma en Jalisco y respecto a las autoridades de Vialidad.

Como espectadores se antoja fascinante la batalla que habrá de librarse con la llegada de Uber a Puerto Vallarta. Representa el encontronazo entre Innovación y Modernidad contra las partes más oscuras del sistema de intereses mexicanos. Y recordar que los dinosaurios cuando se sienten amenazados empiezan a tirar violentos coletazos a diestra y siniestra.