Sé y afirmo que mi cuerpo es un lugar favorable para vivir. Tengo respeto por mi cuerpo y lo trato bien. Lo nutro con buenos alimentos y con ejercicios que me hacen sentir saludable. Afirmo cosas positivas acerca de mi cuerpo y con frecuencia le digo que lo amo. Me conecto con la energía del universo y le permito fluir a través de mí. Tengo una energía maravillosa. ¡Me siento radiante, vital, vivo!