No es lo mismo…

Por: Maricruz Rivera Garzón

El paro del transporte

Según unas 150 agrupaciones de transportistas del Estado de México, este lunes se vivirá un caos en materia de servicio público de transporte de pasajeros, pues existe la amenaza de realizar paros escalonados en el Valle de Toluca, Valle de México y zona oriente de la entidad. Los perjudicados, como siempre: los usuarios, la gente más necesitada que requiere de esas viejas unidades para ir a la escuela a dejar y traer a sus hijos, para ir al trabajo o simplemente para acudir a los centros de abasto a realizar las compras para dar de comer a la familia.

De acuerdo con las organizaciones convocantes de este paro, la autoridad no ha sido capaz de revalidar las concesiones con las que operan; de trece ventanillas de atención que debería estar operando la secretaría de Movilidad del Estado de México, únicamente funcionan tres, y evidentemente éstas no son suficientes para recibir y tramitar toda la documentación que les exigen para realizar el trámite.

En tanto, la secretaría de Movilidad, que encabeza el siempre polémico Isidro Pastor Medrano, lejos de buscar un punto de concordancia que permita suavizar las posturas tanto de transportistas como de la autoridad, arremetió con una seria acusación en contra de uno de los principales líderes de ese movimiento: Heriberto Oviedo Don Juan, a quien colocó el dedo como partícipe principal en la tramitación y entrega irregular de por lo menos 150 concesiones para autobuses en el Valle de México.

De acuerdo con lo dicho por Isidro Pastor Medrano, el caso ya tiene un par de años que ocurrió, y en éste están implicados servidores públicos de la misma secretaría de Movilidad, desde que antes se le conocía como secretaría del Transporte. En otro momento, seguramente muchos hubieran aplaudido a la autoridad la “transparencia” para reconocer que al interior de la dependencia se cometió un acto de corrupción o, por lo menos, de preferencia hacia alguien a la hora de entregar concesiones; sin embargo, en estos momentos, la mayoría se quedó con un sabor de boca muy relacionado con la amenaza.

Todo pareció un amago de la autoridad, una especie de advertencia de “tú haces tú paro del servicio y yo te activo la investigación sobre presunta corrupción”, esto bajo la presunción de que para que haya corrupción se necesitan dos, el que ofrece y el que acepta, y en este caso específico el que ofreció está totalmente señalado: Heriberto Oviedo Don Juan, a quien seguramente le irá muy mal jurídicamente en caso de que se actúe a fondo en la presunta investigación.

Pero mientras las cúpulas pelean, unos por un paro que parece ciertamente tener cierta justificación, pues si los transportistas no revalidan sus concesiones, la autoridad estará en posibilidades de detener los autobuses y mandarlos al corralón, y la autoridad por ir a fondo en una investigación que parece tener origen en un acto de corrupción, los únicos perjudicados, si es que el paro se concreta, serán, como siempre los ciudadanos.

Son los usuarios del sistema público de transporte de pasajeros los que ya no pueden seguir viviendo como rehenes de los intereses específicos, tanto de los transportistas, como de las autoridades que les regulan.

La sociedad demanda un servicio de transporte digno, seguro, cómodo, moderno y accesible económicamente, sin importar quién o quiénes se tengan que estar peleando. A los transportistas se les otorgó una concesión para la prestación del servicio, pero no pueden sentirse los dueños de un sistema que está para servir a la sociedad.

Ojalá que este día no haya mexiquenses afectados por este choque de intereses entre empresarios y autoridad, pues son los menos responsables de lo que pasa en ese negocio que desde hace muchos años observa signos inequívocos de caducidad, de la necesidad de un cambio de fondo, de otra forma de operar. Veremos.