No es lo mismo…

Por: Maricruz rivera Garzón

Van todos contra el PRI

El análisis de Jesús Ortega, fundador y líder de los llamados “Chuchos”, o de forma políticamente correcta llamados Nueva Izquierda, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), no es nada descabellado: Se necesita de todos para ganarle al Partido Revolucionario Institucional el próximo año en la elección del próximo gobernador del Estado de México.

Solo ningún partido político puede con ese reto, la unión de uno grande con dos o tres chiquitos tampoco sería suficiente, e incluso la unificación de la izquierda perredista y la derecha radical de Acción Nacional tampoco tiene el poder suficiente para derrotar al PRI en su principal bastión político.

Aquí el problema se llama Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el partido del cual es dueño el señor Andrés Manuel López Obrador, quien hasta el momento ha hecho saber, por baca propia o de alguno de sus muchos personeros, que ellos irán solos, con candidato propio, y que van a ganarle al PRI.

Eso es descabellado, pues ni MORENA ni nadie tiene lo necesario para derrotar al priismo mexiquense, el mejor organizado del país, el más unido cuando eso se requiere, el único instituto político que cuenta con estructura real y operadores en todas y cada una de las comunidades mexiquenses, para eso se necesita mucho más que la buena voluntad y la verborrea que es capaz de despedir a cada paso el señor López Obrador.

Jesús Ortega tiene razón, por lo menos en la unidad, porque si todos los partidos políticos adversos al PRI se ponen de acuerdo y operan en un mismo sentido, sí pueden enfrentar al tricolor mexiquense y eventualmente derrotarle. De otro modo, es simple fantasía.

Ahora habrá que ver qué es lo que puede unir a todos los partidos de izquierda, derecha, centro, además de sindicatos y organizaciones sociales y políticas, con la fuerza de los estudiantes, para integrar un gran frente de batalla para ir contra el PRI.

Decía Ortega en su visita del jueves a Toluca que podría ser un personaje de la sociedad civil con el suficiente peso para agrupar todas esas fuerzas convergentes e ir en una misma línea por la gubernatura del Estado de México. Puede que tenga razón, la pregunta es quién.

En el Estado de México en realidad no hay un personaje de la sociedad civil de ese tamaño, y menos aún interesado en la vida política mexiquense. Los pocos personajes de esa naturaleza están totalmente al margen de la vida electoral y sería muy complicado hacer que llegaran a interesarse en ella.

La apuesta podría ser por un personaje “famoso”, estilo Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca, Morelos, cuya popularidad fue capaz de voltear la balanza política y hacer ganar a alguien que nadie creyó en principio que podría hacerlo. Lo malo es que Cardozo ya lo quemaron e incluso corrieron del Toluca, y, fuera de él, no hay “figuras” deportivas identificadas con el ánimo de los mexiquenses.

A eso habría que sumar, por último, que para la gran aventura de derrotar al PRI en suelo mexiquense se necesita mucho dinero, y para eso tendría que ser alguien que estuviera dispuesto a desprenderse de su patrimonio personal para ponerlo en la mesa de las apuestas.

Ya están ahí los dos principios para que la oposición gane la gubernatura mexiquense el próximo año: la unidad de todas las fuerzas distintas al Revolucionario Institucional y un candidato de arrastre, con mucho dinero. Solo falta que se les alineen los astros para que logren el objetivo, ah, y también que López Obrador se los permita.

 

 

Foto: Proyectodiez