No es lo mismo…

Por: Maricruz Rivera Garzón.

Carga ambientalista

El próximo 30 de junio arrancará una nueva etapa en cuento a medidas restrictivas de tipo ambiental se refiere. Todo se encuentra listo para que todo sea más difícil, como siempre, en contra del ciudadano, el cual será el que tenga que invertir más para tener un automóvil de modelo reciente que no tenga que ser verificado, ya que, de modo contrario, ahora tendrá que pasar las de “Caín” para disfrutar de su auto viejito que lo llevaba hasta no hace mucho al trabajo, a la escuela o donde se le ofrecía.

El nuevo programa de verificación vehicular, previsto para las cinco entidades de la zona centro del país que integran la llamada Megalópolis, será cada vez más rudo, técnicamente más complicado, todo con el objetivo de que sean más cada día los autos que se queden en las casas y más los peatones o pasajeros del ineficiente servicio público de transporte.

Esa es la única verdad, el deseo de la autoridad de extinguir el uso del automóvil en las ciudades, no es, en el fondo, que se pretenda acabar con los altos niveles de contaminantes, como el ozono, porque de hecho en ese sentido no han logrado ni un paso adelante, por el contrario, en esta última temporada, fueron más los días con mala calidad del aíre en la zona metropolitana del Valle de México que aquellos que quienes viven ahí pudieron respirar con cierta tranquilidad.

Es mentira que las cosas hayan mejorado durante los días en que se aplicó el Hoy no Circula “parejo”, es decir, que dejaron de circular automóviles con el simple hecho de la terminación de la placa o el color del engomado, sin importar si están o no verificados y si tenía algún holograma que lo distinguiera como no contaminante. Nada de eso ocurrió.

Pero, según la autoridad ambiental, desde la federal, la Comisión Metropolitana y la guanga del Estado de México, las cosas van a mejorar con el simple hecho de que se apliquen nuevas normas de verificación, obviamente, con una trampa económica de por medio, porque de algún lado tendrá que salir el dinero para seguir pagando los jugosos sueldos de quienes se están haciendo millonarios a costa de la contaminación.

Los sistemas serán más analíticos en materia de contaminación a la hora de verificar, pero habrá una segunda “oportunidad” para los vehículos que no aprueben a la primera oportunidad. Lo que no han dicho es que cada vez que el auto intente pasar la verificación, se tendrá que pagar por ella, cada vez más también, en cuanto al monto, pues lo que antes costaba entre 150 y 250 pesos, hoy supera los 750 pesos.

Todo esto pareciera un castigo a quien ha tenido la fortuna de poder poseer un vehículo, sin importar si es nuevo o viejo, sino solamente por el hecho de tenerlo, ahora parece que tiene que ser castigado y sufrir una represalia vía los muchos conceptos que se tienen que pagar como “derechos” por poseerlo. Ya no solamente sale caro tener un auto, sino que cada vez se cerrará más el círculo para que eso sea prácticamente imposible.

Pero los propietarios de automóviles y motocicletas, que también ya también tendrán que verificar, no serán los únicos que sufran más con las nuevas medidas restrictivas en torno a la contaminación. No, también habrá sorpresas para las empresas, sí, para las fábricas habrá normatividad ambiental también más estricta.

Por ello, ya desde ahora tiemblan los empresarios que tendrán que pagar los millones de pesos que se necesitarán para adoptar dispositivos anticontaminantes en sus viejas factorías, muchas de ellas que operan solamente porque Dios es grande, pues están clavadas en una de las peores crisis de la historia, y en muchos casos las mantienen trabajando únicamente por no echar a la calle a sus empleados, dado que el mercado ni siquiera absorbe ya lo que producen.

Así es que a nadie extrañe que a partir del 1 de julio comience un corredero de personas en los centros fabriles de la entidad, pues la apuesta es muy fácil: si me obligas a adoptar ese tipo de dispositivos que saldrán caros, la mayoría importados y pagados en dólares, pues de algún lugar tendrá que salir el dinero para recuperar la inversión, y de eso, pueden estar seguros que la inversión la terminarán pagando con algunas plazas que desaparecerán en las mismas fábricas.

La situación tiende a agravarse, tiende a complicarse en todos los aspectos, ante la actuación de una autoridad que únicamente actúa de manera impositiva, sin ver que con todo y eso nada, o muy poco, ha sido lo que se logre para revertir el creciente fenómeno de la contaminación, la cual, por cierto, en buena medida es producto de la mala educación de los ciudadanos, porque ninguna de esas medidas u otras que se inventen en el corto plazo darán resultado si cada uno de nosotros no cambiamos nuestros hábitos, desde los de consumo hasta los de comportamiento, eso que nos impulsan a ensuciar todo por donde vamos pasando. Lamentable.